
Su nombre científico es cortaderia selloana , pero es más conocida como plumero de la Pampa por sus características cañas con forma de penacho. Se trata de una hierba invasora originaria de Argentina, Uruguay, Chile y Brasil que se ha convertido en una plaga en la cornisa cantábrica y el este español.
La acción directa del hombre no es la única causa que puede poner fin a la existencia de la fauna animal o floral de una región. La proliferación de plantas invasoras se ha convertido, en las últimas décadas, en la segunda causa principal de exterminio vegetal de especies autóctonas. Ya sea por una negligencia o fruto del desconocimiento, la introducción de plantas exóticas en un ecosistema diferente puede traer múltiples consecuencias, desde la desaparición de poblaciones locales hasta la creación de híbridos genéticos que acaben con siglos de evolución. […]
El botánico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi de San Sebastián Iñaki Aizpuru explicó a Efe que el plumero es una especie ‘muy agresiva’, en forma de mata, a la que le gustan las zonas húmedas y de clima templado, circunstancia que explica su gran expansión por el Cantábrico, donde se extiende desde Asturias a Guipúzcoa.
El problema es especialmente grave en Cantabria, y en Euskadi donde han llegado a amenazar la Reserva de la Biosfera de Urdaibaí en Vizcaya. Pero también en Asturias está aumentando espectacularmente su presencia y ya se expanden por toda la Autovía del Cantábrico. Incluso en Galicia los plumeros se empiezan a ver como una plaga.
La cortaderia vive entre diez y quince años durante los que puede producir millones de semillas que son desplazadas por el viento hasta 30 kilómetros, aunque en las comunidades autónomas del norte de la península se está extendiendo siguiendo los corredores de las infraestructuras viarias de reciente construcción.
Aunque con menor éxito que en el norte, el plumero, cuyos tallos dan lugar a agrupaciones de hasta tres metros y medio de diámetro y cuatro de altura, coloniza también amplios espacios de la zona este del país donde, según la página web ‘Invasiber‘, dedicada a las especies exóticas introducidas en España y financiada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, ha alcanzado espacios naturales como el delta del Llobregat.
La cortaderia se ha expandido igualmente a algunas provincias de Andalucía en las que, según Ecologistas en Acción, ‘está destruyendo el paraje natural del Guadiaro’ y amenaza ya al parque de los Alcornocales, entre Cádiz y Málaga.
El biólogo Carlos Melgosa recuerda en la web del Taller de Educación Medio Ambiental de Castro Urdiales (Cantabria) que esta gramínea suramericana fue introducida a mediados del siglo XIX en Europa como planta ornamental para jardines y como fijadora del terreno en obras de ingeniería, ya que puede penetrar hasta un metro de profundidad en el suelo.
Esta fortaleza de sus raíces le permiten además regenerarse incluso después de un incendio algo que, unido a su escasa exigencia en la calidad del suelo, le hacen prosperar en muchos lugares, si bien en nuestro país prefiere especialmente los terrenos removidos por las obras, solares baldíos, taludes y márgenes de carreteras, donde otras hierbas encuentran dificultades para arraigar.
Melgosa la considera ‘una verdadera superviviente’ que tolera pequeños períodos de sequía aprovechando la humedad ambiental y del rocío y soporta temperaturas de hasta quince grados bajo cero.[…]
A pesar de que en algunos lugares como Nueva Zelanda esta hierba ha sido prohibida completamente por el peligro que representa para sus ecosistemas, en nuestro país todavía se comercializa como planta para jardines.
Aizpuru opinó que el problema se está agrandando a un ritmo que finalmente llevará a las instituciones a hacer ‘algo’ para mitigarlo, aunque se mostró pesimista ante la posibilidad de erradicar completamente a esta especie por su gran capacidad de expansión.
via: terra